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jueves, 1 de noviembre de 2012

El expolio del agua agravó el seísmo

El terreno se ha hundido 250 metros en 50 años por la pérdida de agua

En ecología es frecuente la alusión a “la tragedia de los comunes”. Descrito en 1968 por el ecólogo Garrett Hardin en la revista Science, el dilema describe la situación en la que un grupo de personas movido por el interés personal esquilma un recurso compartido y limitado, algo que finalmente les perjudica a cada uno de ellos.
La teoría sirve para recursos naturales limitados, como la pesca, un lago o pastos comunales. En España se ha aplicado con frecuencia a acuíferos. Desde Daimiel al Levante, son pocas las zonas áridas que han conseguido explotar de forma sostenible el agua subterránea. Al dilema se le acaba de añadir un inesperado epílogo, ya que los científicos creen que la sobreexplotación del acuífero del Guadalentín empeoró los efectos del terremoto de Lorca de mayo de 2011.
Un estudio publicado en la revista científica Nature geoscience concluye que el seísmo, que dejó nueve muertos y destruyó barrios enteros de la ciudad, estuvo influido por la extracción excesiva de agua para riego desde el acuífero del Guadalentín. El estudio, en el que participan científicos españoles, relaciona por primera vez el hundimiento del terreno por la pérdida del acuífero con las características el seísmo.
“Parece que la extracción de agua controló las características del terremoto”, explicó este lunes por teléfono José Fernández, del Instituto de Geociencias, un centro mixto del CSIC y la Universidad Complutense de Madrid, y coautor del estudio. Esto no implica que el regadío estuviera en el origen —Lorca está en una zona sísmica—, pero sí que propició que fuera más somero, lo que a su vez lo hizo más destructivo.
El acuífero del Guadalentín, una enorme bolsa de agua con una superficie de más de 200 kilómetros cuadrados, ha sido durante décadas sobreexplotado por los regadíos de la zona. En 50 años el agua ha bajado de nivel unos 250 metros.