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sábado, 16 de marzo de 2013

De excavaciones al desierto egipcio con un especialista en peces

Aunque la vieja ciudad perdida de Oxirrinco se encuentra cerca de un brazo del Nilo, el Bahr Yusuf, el lugar ha sido invadido por el desierto. Así que resultó una sorpresa cuando el año pasado la misión egiptológica catalana que investiga y excava el yacimiento, 200 kilómetros al sur de El Cairo, halló bajo la arena los esqueletos de 1.300 peces, apilados en capas separadas por hojas vegetales. Es probable que esos peces sean más que pescado y tengan un sentido religioso o pertenezcan a un ritual funerario. Al cabo, la grecorromana Oxirrinco (la vieja ciudad faraónica de Per-Medyed) era la ciudad del pez oxirrhynco(Mormyrus oxyrhyncus o Pez Elefante, denominado por los egipcios Hat), el pez sagrado que se tragó el pene de Osiris. El pez era tabú e incluso parece que los oxirrinquitas (!) no comían nada obtenido con caña por si un pez sagrado había rozado el anzuelo.

Para tratar de resolver el misterio de los peces, la misión catalana, de la Universidad de Barcelona (UB), que parte mañana hacia Oxirrinco (hasta el 20 de abril) llevará con ella a un científico belga, Wim Van Wanner, especialista en peces antiguos (sí, hay profesiones notables).

“No había más remedio”, suspira el director de la misión, Josep Padró, “porque ninguno de nosotros sabe de fauna del Nilo y todo lo que podíamos hacer eran conjeturas”. Padró ríe al recordar la cara que puso Van Wanner cuando le dijeron cuántos peces habían encontrado. “Él pensaba que hablábamos de media docena, así que al decirle que eran 1.300...”. El egiptólogo explica que hay grandes, medianos y pequeños (esperemos que no pezqueñines). El belga es un paleontólogo o más precisamente paleoictólogo del Museo de Historia Natural de Bruselas. A ver si aclara si los dichosos peces son oxirrincos. “Es difícil”, reflexiona Padró, “en la iconografía los identificas, pero con las espinas resulta fácil meter la pata”.

El otro gran objetivo de la campaña es la recuperación de lo que parece ser una vía procesional porticada que atraviesa la necrópolis

Aparte de tratar de resolver la incógnita que plantean los peces y continuar la excavación del sector en que han aparecido —y que puede arrojar más sorpresas: los peces pueden ser la ofrenda de un gran enterramiento—, el otro gran objetivo de la campaña es la recuperación de lo que parece ser una vía procesional porticada que atraviesa la necrópolis y que fue hallada también la pasada temporada. La vía, del río al desierto, conduce hasta el Osireion, el templo funerario excavado por la misión desde hace años. Para dilucidar las características de la vía se contará con la colaboración de un equipo especializado en fotografía aérea. “Excavar es muy lento y las fotografías nos darán mucha información sin necesidad de hacerlo”.