Mejillones artificiales para medir la contaminación marina
Los bivalvos como los mejillones, o las ostras, se alimentan filtrando el agua del mar y extrayendo de ella los nutrientes. Pero junto con su alimento también absorben contaminantes, como los metales presentes en el agua o compuesto orgánicos como los hidrocarburos. Por supuesto, los bivalvos que se encuentran en el mercado para el consumo humano están controlados y proceden de instalaciones en lugares adecuados para su producción, pero esa capacidad filtradora natural es muy útil para los investigadores que, desde hace un par de décadas emplean estos animales como indicadores de contaminación marina. Ahora, los científicos tratan de mejorar la naturaleza para este fin concreto y han desarrollado dispositivos de muestreo pasivos, como los mejillones artificiales.

Pero los bivalvos tienen sus pegas a la hora de hacer los análisis, como las variaciones del ‘comportamiento’ de los mejillones como filtradores en función de la temperatura del agua, la salinidad, la fase del desarrollo del animal, la posible presencia de parásitos, el ciclo reproductivo, la disponibilidad de alimentos, etcétera. Por esta razón también es difícil hacer comparaciones precisas de los niveles de contaminantes entre un lugar y otro con poblaciones naturales de mejillones.