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domingo, 26 de mayo de 2013

Salvan la vida de un bebé con un dispositivo salido de una impresora 3D

Kaiba Gionfriddo, que ahora tiene 20 meses, nació con una enfermedad conocida como traqueobroncomalacia, una rara enfermedad que puede producir el colapso de las vías respiratorias y que le impedía respirar por sí mismo.

Según un comunicado de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), el niño tenía muy pocas posibilidades de salir con vida del hospital y sus padres dieron autorización para que se utilizase con su hijo un método que estaba siendo desarrollado por el departamento médico de esta universidad.

Fue así como Glenn Green, doctor de otorrinolaringología pediátrica y Scott Hollister, investigador de ingeniería biomédica y mecánica y profesor asociado de cirugía, en colaboración con el Hospital Infantil de Akron, obtuvieron una autorización de emergencia de la Food and Drug Adminsitration (FDA) para crear un dispositivo que ayudara a Kaiba a respirar.

Green y Hollister diseñaron una férula que podría ser unida a las vías respiratorias del bebé para expandir sus bronquios y ayudar a su sistema respiratorio a crecer de manera adecuada.

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La férula fue creada con un biomaterial reabsorbible por el cuerpo en tres años. (Foto: NEMJ)
Los doctores reprodujeron este dispositivo mediante una impresora 3D y utilizaron un biomaterial llamado policaprolactona, que es reabsorbible por el cuerpo en tres años a medida que el tejido sano crece y lo reemplaza. La descripción del caso se ha presentado esta semana en el New England Journal of Medicine.

“Fue increíble, tan pronto se implantó la férula, los pulmones comenzaron a subir y bajar por primera vez. En ese momento supimos que Kaiba iba a estar bien", ha señalado Green.

Green y Hollister diseñaron el dispositivo personalizado y a medida utilizando imágenes de alta resolución y diseño asistido por ordenador. Fue creado a partir de una tomografía de la tráquea y los bronquios del bebé.

El comunicado de la Universidad de Michigan señala que para cuando el dispositivo implantado se reabsorba, los pulmones del niño y sus vías respiratorias ya se habrán desarrollado suficientemente como para mantenerse abiertos por sí mismos.

Tras insertar el dispositivo, los médicos mantuvieron al bebé con respiración asistida durante 21 días, tras los cuales abandonó el hospital con una traqueotomía. Un año después de la cirugía, no se ha observado ningún problema relacionado con la férula, según los doctores.

“Este caso muestra que la alta resolución de imagen, el diseño asistido por ordenador y los biomateriales de impresión tridimensional, pueden, en su conjunto, facilitar la creación de dispositivos implantables para ayudar a solucionar condiciones específicas de los pacientes”, concluyen los investigadores.